
Atlético hizo méritos para ganar pero no le alcanzó para obtener los tres puntos en Bahía Blanca.
Es indudable que Atlético no sólo creció en lo deportivo con el correr de los partidos sino que ahora tiene la personalidad suficiente para hacerse respetar en cualquier estadio. Ayer, en el “Roberto Carminatti” sacó un punto de esos que se valoran mucho. El empate que los “decanos” consiguieron con Olimpo es el premio a la disciplina táctica que tuvieron los dirigidos por Héctor Rivoira, que se mantienen en una posición expectante. Al resultado se lo puede considerar justo, pues fue un partido sin mucho brillo, ya que ninguno de los dos se sacó ventajas. Es por eso que el reparto dejó conformes a los tucumanos y al local.
Sin acciones de riesgo en los minutos iniciales, el juego se tornó chato y aburrido. Dentro de esa historia, el local se movió con más intención que los visitantes. Pero eso fue hasta que Damián Musto le encontró la vuelta a Javier Robles y, con la colaboración de Martín Granero, le cortó el circuito futbolístico al bahiense.
A los 28 minutos, luego de una gran jugada personal, Robles estrelló un potente remate en el travesaño. Lucas Ischuk sólo atinó a observar la trayectoria del disparo del volante local. Dos minutos después, Nicolás Dematei, de gran labor a lo largo de todo el partido, envío un centro y Luis Rodríguez no le pudo dar el destino esperado a su cabezazo. Sobre los 36’, Ricci se proyectó por el sector derecho y, desde 30 metros, sacó un remate que se fue cerca del palo izquierdo de Ischuk.
Sin goles En los primeros minutos del segundo tiempo nada cambió. Sólo un tiro libre de Claudio Sarría sacó de la apatía a los protagonistas. A partir de ese momento, el “decano” comenzó a manejar con inteligencia la pelota -siempre lejos del arco de Ischuk- ante un adversario carente de variantes ofensivas como para intentar quebrar la paridad en el marcador.
Polémica Para la polémica quedará la clara infracción que Diego Flamenco le cometió a Juan Manuel Azconzábal, cuando a los 78’ fue a buscar un centro enviado por Sarría. Fue penal, pero el árbitro Luis Alvarez dijo: “siga, siga”.

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